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CRÍTICA: Taura – “El Fin del Color” (2011)

Lunes, abril 9, 2012 | Nota Destacada | Por Nonfreaks
CRÍTICA: Taura - "El Fin del Color" (2011)

"El Fin del Color" es el tercer disco de Taura, con 12 nuevas canciones muy interesantes.

“El Fin del Color” es el tercer capítulo discográfico de Taura. Esta experimentada banda nos muestra su evolución hacia “12 canciones rabiosas e intimistas”, como ellos mismos definen este último disco.

Crítica por: Lisandro Machado.

Una de las definiciones que trae la Real Academia Española es que “color” es una “cualidad especial que distingue el estilo”. Tomando en cuenta esto, el título “El Fin del Color” marca una oscuridad hasta macabra en la composición de Taura. Y, esto, es perfectamente aplicado a esta nueva entrega de la banda.

Primero y principal, una tapa muy interesante y desalentadora. Una matiz de grises y un hombre que parece desplomarse al vacío. La presión de un mundo sobre alguien que decide terminar su vida. Pero, para Taura, esta presión toma forma de canciones. Y, además, la Edición Especial, que incluye un libro de fotos en gran calidad, que se suma a la Standard y a la Online, es otra matiz que invita a prestar atención.

Con todo esto, la escucha de “El Fin del Color” es muy atrayente. El primer tema, No Luz, ya abre esta perspectiva, diciendo en el estribillo que “Tengo la fuerza para darte oscuridad”. Y si, esa oscuridad la trasmite en este gran tema, quizás el mejor de todo el álbum.

Luego llegan una serie de canciones con riffs poderosos que muestran un poco la intención intimista que se propone lograr y, de a ratos, rabiosa. Dos y Jardín de Cenizas están impresas por el sello que Taura acostumbra a mostrar, pero con la evolución de 11 años de trabajo contínuo. Así, esta banda que supo abrir para Queens of the Stone Age, continúa hasta Lazo con esta técnica. Luego, en este tema, la cosa cambia. Un principio donde la energía contenida es muy grande y, de fondo, una letra que bien podría ser de amor, y que dice “El sueño del amor eterno eterno es despertar, verte cerca adorándote”, dando, también, pie a pensar en el suicidio de la tapa y en la solución a una vida tormentosa.

Después, la oscuridad que plantean sigue inmersa en, por ejemplo, Sueños que Desesperan o A Cántaros, hasta llegar a la melodía tranquila que luego estalla de 200 días, la cuál habla de la tristeza de un alejamiento. En la siguiente canción, Derribadores, la cuestión vuelve a romperse desde el principio de forma muy grata, cambiando la onda del disco para muy bien. Esto abre el pie para un final grato, donde se vuelven a repetir las estructuras antes dichas, con En Las Vértebras y Abandoné. Y el final es grandioso. Tiempo Detenido es una canción que parece ser de otro disco, ya que es bien distinta al resto, generando un gran outro. Tranquilidad para volver a respirar ante tanta oscuridad.

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