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Argentina se rindió a sus metálicos pies

Sábado, abril 9, 2011 | Coberturas, Nota Destacada | Por Nonfreaks
Argentina se rindió a sus pies

Iron Maiden tocó en Argentina en un show memorable, que será grabado en DVD. (FOTO: LUIS NORIEGA).

La doncella de hierro volvió a pisar terreno argentino, con la propuesta de presentar su nuevo disco y grabar su próximo DVD en vivo. Fue una velada magnífica para cualquier fanático del heavy metal.

Cobertura: Lisandro Machado.

Con la promesa de la grabación del DVD latente, una larga cola de gente se acercó desde muy temprano al estadio Vélez Sarsfield, a conseguir su preciado lugar, cerca del escenario. A la hora de abrir puertas (apróximadamente las 17.00), las caras de felicidad se repartieron por todos lados.

Ingresar a un estadio enorme, donde pocas horas después Iron Maiden estaría tocando, era la excusa perfecta para la emoción y la felicidad combinadas en un solo sentimiento. Con este clima, comenzó la espera para que la doncella se presentara por octava vez en nuestro país, el viernes, 8 de abril.

Para comenzar con la velada, Adrián Barilari y su crew se subió al escenario, rondando las 18.30, para mostrar un poco de su nuevo material y calentar el ambiente. Así, un público muy predispuesto ante una de las mejores voces del metal nacional comenzó a elevar la temperatura de la noche, a medida que llegaba el atardecer. Con los últimos rayos de sol latentes, el frontman de Rata Blanca se retiró del escenario, muy aplaudido.

Un párrafo aparte merece uno de los plomos, rápidamente apodado por el público como “el gordo”. Este personaje, decidió, antes de la presentación de Barilari, mostrar sus partes traseras, logrando que, en el momento, el público presente lo insultara. Luego, se transformó en un motivo de canto recurrente de la gente, divirtiéndose con la anéctoda.

Muy pegado a la primer agrupación, salió a la carga el peso pesado de los teloneros: Kamelot. La banda se presentaba por primera vez en el país, aunque sin su cantante oficial (que debió quedarse en casa debido a una lesión vocal), que fue muy bien reemplazado por Fabio Lione, vocalista de Rhapsody of Fire. Además, también estuvo de invitada la bella Simone Simons, esposa del tecladista Oliver Palotai, la cual se llevó la mayoría de los aplausos del público masculino.

Luego de cerrado su show (muy corto, por cierto), llegó la espera para la gran atracción final. Antes de esto, el director y guionista Sam Dunn (encargado de filmar el DVD y responsable de la película “Flight 666″) salió a escena para comentar la filmación del recital (algo que nadie en todo el estadio debía desconocer), desatando la emoción de los concurrentes.

A los pocos minutos, los acordes de Doctor Doctor, de UFO, dieron aviso de lo que se venía. Pegadito a este tema, sonó la intro Satellite 15 y dió inicio el concierto con The Final Frontier, primer tema del nuevo disco. En seguida, quedaron pegados El Dorado, The Talisman y Coming Home, con 2 Minutes to Midnight como intervalo entre los temas del último CD, como alegando desquitar todo el nuevo material antes de recurrir a los clásicos.

Así, se desató la furia y la alegría contenida durante 2 años, desde aquel mítico 2009 en ese mismo estadio, en una comunión total entre público y banda. Fue una velada magnífica, en todos los sentidos. 40.000 personas coreando letras (¡y hasta los riffs de las guitarras!) de grandes clásicos como The Trooper (¡Sin zapatillas volando! Hasta que entendieron…) y Blood Brothers, la razón por las cuales ayer Iron Maiden grabó el show para publicarlo, según lo confesado por el vocalista Bruce Dickinson.

Además, también hubo tiempo para grandes temas poco difundidos, como The Wicker Man, Dance of Death y la nueva balada When the Wild Wind Blows.

La gran explosión de la noche sería con el comienzo de los clásicos, con The Evil that Men Do (con el robot caminante Eddie, con guitarra incluída), la ultra coreada Fear of the Dark y el clásico Iron Maiden, con el Eddie gigante, y así el final mentiroso del show.

Para los bises, llegó quizás el peor momento del show, con varios individuos que encendieron dos bengalas, enojando, incluso, a Bruce Dickinson. Para cerrar, la banda presentó su, quizás, mejor material, con The Number of the Beast, Hallowed Be Thy Name y Running Free, que incluyó revoleo de cualquier cosa que se pudiera tirar (desde muñequeras hasta las cuerdas del bajo).

Fue una noche mágica, que quedará en el recuerdo de cualquiera de las 40.000 almas que presenciaron el show. Ahora, habrá que esperar el DVD.

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